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martes, 13 de agosto de 2013

Memorias de una geisha, de Arthur Golden

Todos hemos oído hablar en alguna ocasión del fenómeno de las geishas; sin embargo muy pocos saben definir qué son y a qué se dedican exactamente. 


Éste es precisamente uno de los rasgos definitorios de una geisha: el secretismo y la discreción. Si algo consigues aprender de esta novela es que vestir kimonos elegantes, llevar voluminosos moños y maquillajes caros no es necesariamente sinónimo de llevar una vida fácil. La novela habla de un mundo tan bello como cruel, en el que es necesario sacrificar la libertad y la felicidad para cumplir con la obligación.


Una novela que habla del destino, del amor, del deber y del sufrimiento en una época difícil y confusa, el Japón de entreguerras. Concretamente, gran parte de la trama se desarrolla en Gión, un distrito de la ciudad de Kioto, conocido por preservar tras varios siglos, el modo de vida tradicional japonés, incluida la cultura de la geisha. La historia de Memorias de una geisha se centra en los problemas de una pobre niña (Chiyo, y más tarde Sayuri), hija de pescadores, que acaba convirtiéndose en una de las geishas más famosas de Japón. Es ella quien nos cuenta su vida de una manera tan conmovedora y precisa como quién escribe en un diario íntimo sus pensamientos, sus amores, sus alegrías y sufrimientos. Sayuri comparte este "diario" con el mundo, lo que se traduce en una lectura que produce empatía con la protagonista y con los sucesos que le acontecen.


Es una novela estructurada cronológicamente; una narración que podríamos definir como "aventura por capítulo", ya que es justo de esta manera como se narra la historia. Este tipo de desarrollo ayuda a mantener la atención capítulo tras capítulo, por lo que podríamos decir que carece de "puntos flojos" o aburridos. La parte negativa es que no todos los capítulos van a tener relevancia en la evolución del personaje. Es una historia que, gracias a su narración ligera pero astuta, te mantiene intrigado y alerta desde el principio. Y su final, aunque carente de la grandeza de otras historias, sorprende y emociona, lo que hace de Memorias  de una geisha una novela muy completa.

Por otra parte, creemos relevante mencionar que al éxito de la novela le siguieron algunas controversias, ya que Mineko Iwasaki, la principal fuente de información de Arthur Golden, le denunció por no guardar su anonimato. Más tarde, ella escribiría su propia versión del libro llamada Vida de una geisha.

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