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viernes, 9 de agosto de 2013

"El Hobbit", un cuento muy adulto

En ocasiones es agradable deleitarse con historias de esas en las que lo infantil y lo adulto no tienen una distinción clara; El Hobbit es una de ellas


Al igual que cualquier otro cuento su misión es entretener, y es que en un principio Tolkien comenzó a escribir con el simple objetivo de entretener a sus hijos allá en los años 30, sin tener ni idea de que décadas más tarde serviría para crear uno de los mundos más conocidos de la literatura fantástica como es la Tierra Media

Algo que deben tener claro los lectores antes de comenzar su aventura, es que El Hobbit no es El Señor de los Anillos (muy obvio diréis); y me explico. A lo largo de la narración aparecen personajes generalmente conocidos y representativos de las obra de Tolkien, como Gandalf, Elrond, Saruman, e incluso Gollum. Sin embargo, exceptuando el encuentro de Bilbo con Gollum y con el Anillo,  la historia se aleja bastante de los sucesos que acontecen en El Señor de los Anillos. El Hobbit narra las aventuras y encrucijadas en las que se ven envueltos el hobbit Bilbo Bolsón, el misterioso y sabio mago Gandalf y un grupo de enanos, cuya misión es matar a un enorme dragón y recuperar un reino perdido. Por otro lado,  las descripciones de los lugares son vagas e imprecisas y los personajes bastante planos, aunque para compensar encontraremos que la lectura es sencilla y fluida.

La narración es ingeniosa y cercana, como si la historia estuviera pensada para contarse en voz alta. Es divertido la forma en que el narrador se dirige directamente al lector en más de una ocasión. De este cuento no queda mucho más que decir, salvo recomendarlo tanto a los que disfrutan con otras obras de Tolkien, como a los que no, ya que se trata de una narración entrañable y llena de aventuras. Es un relato intemporal que, en definitiva, entretiene.

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